Montar un negocio propio: Inversión y financiación

Montar un negocio propio: Inversión y financiación

Después de hablar de la paciencia, constancia e imaginación que debemos poner en una empresa, y una vez claro en la mente del emprendedor cuales son los productos y servicios que vamos a sacar al mercado y sabiendo ya donde nos vamos a establecer y a quien vamos a dirigir nuestra oferta, hoy nos toca hablar de las necesidades de inversión de una empresa que comienza y de la financiación de dicha inversión.

Entrevistador: ¿ahora cogeremos más papel y lápiz que nunca?
AEE: Si, y arrimaremos la calculadora.

Entrevistador: ¿que tengo que considerar como inversión inicial?
AEE: Lo primero que yo haría sería conocer todo lo que necesito para establecerme, empezando por el local y el acondicionamiento de éste a mí proyecto,
Establecer cuales son las inversiones materiales: muebles, ordenadores, maquinaria, etc.…
Luego la inversión inicial en materias primas o mercaderías.
Por último valoraríamos las inversiones inmateriales, como es gastos de publicidad o comunicación, gastos de personal, incluyendo el coste del empresario, la tesorería (dinero) necesario para cubrir al menos el primer ciclo de explotación.

Entrevistador: ¿Qué es el ciclo de explotación?
AEE: Simplificando al máximo, diríamos, que es el tiempo que pasa desde que compro para producir hasta que cobro en dinero mi producto o servicio.

Entrevistador: Una vez hecho esto nos puede salir una cifra lo suficientemente alta como para echarnos para atrás.
AEE: Con una probabilidad muy alta, eso es cierto. Con lo que sería un buen momento para replantear de nuevo las posibilidades de mi empresa y empezar a cuestionar cuanto tiempo necesitaré para que sea una empresa productiva y cuanto tiempo necesitare para recuperar la inversión. Hay formulas matemáticas para esto, pero como todas, son orientativas. Vamos a fiarnos de nuestro sexto sentido, el sentido común, poniendo en una balanza todos los pros y contras, tanto en términos afectivos como económicos.

Entrevistador: Si decidimos seguir adelante, ¿por donde tiramos?
AEE: Ahora tenemos que pensar en grande y actuar en pequeño. No debo limitar las posibilidades de mi negocio a priori, pero hoy por hoy tengo unos recursos limitados y un porvenir incierto. ¿Qué quiere decir todo esto? Con las inversiones de hoy debo dejar la puerta abierta a que el negocio crezca de forma natural sin que eso suponga ahora un lastre.
Ejemplo: Para un negocio que comienza y como está el mercado, es fácil que nos interese comprar maquinaria de segundo mano. Para lo cual tenemos que tener claro cuántos años le quedan a la maquina y llevar una amortización de la misma realista y a rajatabla, es decir reservando el dinero para su sustitución.

Entrevistador: Planteando todo de esta forma realista, tendríamos la inversión y todos los gastos en los que podemos incurrir al comienzo del negocio incluyendo también los imprevistos, ¿así pues solo nos queda la financiación?
AEE: Una vez hilado fino con todo lo anterior, podríamos ahora plantearnos la financiación. Lo primero que haría sería tener un calendario de inversiones y gastos para financiar o no, cada uno de ellos por separado o de forma conjunta. Si hay inversiones grandes, lo lógico es que cada una tenga su financiación. Es claro el ejemplo de la maquinaria, cuya financiación de forma casi natural es el leasing. El renting resulta rentable para bienes de mucho uso, si no resulta más caro el collar que el perro.
Lo que es la tesorería siempre se ha financiado con recursos propios, los recursos que van generando la actividad y parte por financiación en el corto plazo, habitualmente pólizas de crédito. Mi consejo, hoy por hoy, es que un negocio que empiece ahora se olvide del corto plazo y lo haga todo al medio plazo (de año y medio a cinco años).
Es tanta locura financiar todo con nuestro propio dinero, como financiar todo con dinero ajeno.
Entrevistador: ¿Y las subvenciones?
AEE: Haberlas, ahílas, como las meigas. Verlas ya es otra cosa.
Por intentar probar…. con alguna subvención estatal, autonómica o municipal, que no quede. A nadie le vamos a quitar la ilusión. Pero una cosa si es cierta, no cuente con ella hasta que la tenga. Vamos, no haga números pensando en la subvención.
Al día que estamos, es más el momento de los prestamos ICO, que no son ningún chollo a efectos de tipo de interés, pero hoy es lo que tenemos. Hay bastante variedad como ya vimos y puede que alguna de nuestras necesidades se cubra.
Entrevistador: Llegado este punto en el que hablamos de dinero, inversiones y demás, imagino que el emprendedor debe de sentir pánico escénico.
AEE: Si no tiene algo de miedo, por lo menos a equivocarse, que se lo haga mirar por un médico, tiene el ego inflamado.
Fuera de bromas, no solo existe el miedo a equivocarse, sino que nos equivocamos, bien porque hay cosas que no tenemos en cuenta, bien porque tomamos decisiones erróneas o las tomamos fuera de tiempo.
Hay que asumir el error, cuantificarlo económicamente y tomar las medidas oportunas para que ese error no vuelva a cometerse. Se cometerán otros, pero ese no.
Equivocarse es humano, el problema está cuando superan en número y en cuantía a los aciertos.
Errores muy comunes son, por ejemplo, no valorar la merma de producto, no atender las obligaciones en plazo, no cuantificar el gasto financiero (lo que se lleva el banco por sus servicios), etc.…
He podido observar que algunos clientes, llevados por su pundonor, una vez que descubren un error y lo cuantifican buscan un acierto que en términos económicos, tenga el mismo valor.
De ahí que antes de empezar yo hiciera hincapié, como lo hago ahora, a la reflexión: pensar, pensar y tomar nota de todo lo que uno piensa.
Entrevistador: ¿Y si, llegado el momento nos damos cuenta que el error es mucho mas grande, y es equivocarnos en plantear el producto o el mercado?
AEE: Un error como ese supone que no hemos pensado lo suficiente. Ese pánico escénico del que hablábamos antes nos invita a pensar. Un error donde no haya marcha atrás, tiene pocas probabilidades de producirse. Es más fácil pensar en errores del tipo, como hemos sido demasiado optimistas al valorar la demanda del producto o nos hemos metido en un mercado equivocado o en recesión. Eso nos lleva a tener que pensar en otro producto o en subproductos, que se ajusten más a la demanda o complementen nuestros ingresos. Si nos equivocamos en el mercado, podemos plantear otros, etc.…
En palabras más coloquiales, si falla el plan A, habrá un plan B. Ejemplos actuales: cuando el mercado del calzado se vio inundado por la mercancía china, los productores españoles invirtieron en diseño y calidad.
Una vez el mercado de la construcción se vio saturado, empezó a expandirse hacia fuera, Marruecos, Brasil o Senegal han sido sus nuevos mercados.
Ejemplos de ámbito local: los bares ante su proliferación y pérdida de clientes, ponen tapa sin incrementar el precio, aunque a veces la tapa sea más simbólica que real.
Menús especiales para cenas de empresa adaptados a todo tipo de bolsillos de los restaurantes con más caché.
Las empresas dedicadas solo al por mayor, pasan también a ser minoristas, para ahorrarse intermediarios, como se ha visto en Granada.
Reducir el surtido de productos, eliminando aquellos más costosos para reducir el coste medio de la compra.
O al revés, la diversificación de productos en un mismo establecimiento, etc.….
Ejemplos de plan B hay muchos, y algunos mas exitosos que el inicialmente pensado como plan A.
Debemos ser flexibles y adaptarnos no solo ante el mercado sino antes nuestros propios errores de cálculo.
Lo más lógico es ir rectificando sobre la marcha las posibles desviaciones que nos vayamos encontrando.

Un comentario en “Montar un negocio propio: Inversión y financiación

  1. ola soi estudiante de ciencias empresariales, me a gustado muxo la entrevista y qeria saber si alguien me podria decir o indicar un link pa ver dnd puedo mirar un esqema descriptivo del ciclo de inversion-financiacion de una empresa.

    muxas gracias

Los comentarios están cerrados.