Macromagnitudes

Macromagnitudes

Entrevistador: El día anterior nos planteaste que hablaríamos de las macromagnitudes, palabra que asusta nada más pronunciarla y que nos resulta, en principio, ajena.
AEE: Normal es que nos asuste la palabra, pero si decimos que algunas de las magnitudes macroeconómicas son el IPC, el PIB, el equilibrio o no de las cuentas públicas, la balanza de pagos o la balanza comercial. Seguramente reconozcamos algunas como muy familiares y otras las hayamos oído alguna vez en televisión, sin saber muy bien hasta que punto lo que indican es bueno o malo y hasta dónde me afectan o de dónde salen.

Entrevistador: Entonces tu idea es explicarnos qué son, qué significan y cómo nos afectan.
AEE: Justo, y tratar de hacerlo fácil y ameno. Al igual que en el cuerpo humano, tenemos una serie de indicadores que nos dicen si estamos enfermos o no y hasta donde de malitos nos encontramos. Las macro magnitudes hacen lo mismo pero analizando la economía nacional. Así, si nos sube la fiebre, el azúcar o el colesterol el médico toma las medidas oportunas para restablecer esos síntomas o parámetros y ponerlos de nuevo en equilibrio. Lo mismo debe hacer el gobierno para mantener la salud de la economía, poniendo en equlibrio los parametros económicos.

Entrevistador: ¿Por donde empiezas?
AEE: Empezamos por el último que nos han dado, el IPC, el índice de precios al consumo. Popularmente se conoce como el incremento del coste de la vida.
Es un indicador estadístico, recoge todos los productos de consumo significativos en el mercado y compara sus precios en el tiempo. Así, el IPC mensual nos marca el incremento mes a mes; IPC interanual es el de año en año. Lo normal es que el índice sea positivo, por eso lo llamamos el incremento del coste de la vida.
Igual que el termómetro nos marca la temperatura, el IPC nos marca la inflación.
La inflación es a la economía como la temperatura del cuerpo a un paciente. Tan malo es que se produzcan incrementos fuertes en la temperatura, como que baje por debajo de unos mínimos.
Así, habrán oído hablar: “tiene una inflación galopante” o “se encuentra en un proceso de deflación”. Y, en cualquiera de los dos casos, el economista se muestra nervioso y preocupado.
Es por esto que es importante. Nos avisa de que la economía no esta sana. Y nos afecta directamente porque es el indicador por el cual se actualizan muchas rentas, nóminas, pensiones y alquileres principalmente.
Si, por ejemplo, el Índice es hoy un 3% mayor que hace un año, ese aumento indica que para comprar hoy los mismos artículos de consumo que hace un año hemos de gastar un 3% más de dinero. Por tanto, que para no empobrecernos hemos de ganar un 3% más que hace un año. De ahí la aplicación del Índice en los convenios salariales, en las rentas de las viviendas, en la política de pensiones… como dije antes.

Entrevistador: ¿Cuales son los productos más significativos que forman la cesta del IPC?
AEE: El IPC se refiere a alimentación, transporte, educación, prendas de vestir, etc., no a los productos industriales como herramientas o maquinaria. Afecta, por tanto, al conjunto de artículos de consumo, no a una selección de ellos y especifica solamente cuánto varían estos en el tiempo.
EL INE es quien, determina qué productos consumen las familias y cuánto representa cada uno de ellos en el gasto total familiar a través de métodos estadísticos.

Entrevistador: He oído hablar de otros tipos de IPC, como el IPC subyacente u otros
AEE: Efectivamente, no es un único índice sino que se elabora por partes, formando esas partes índices parciales.
Así, el IPC recoge varios grupos de bienes de consumo: productos de alimentación, artículos de vestir, el alquiler de viviendas, menaje doméstico, medicinas, transporte, educación bienes culturales y resto de artículos de consumo. Cada uno de estos Índices se elabora a tres niveles: provincial, autonómico y nacional, de manera que es posible conocer no sólo cuánto ha variado el precio del conjunto de los bienes de consumo en España, sino también cuánto se ha encarecido, durante el último año, los productos de alimentación en una zona concreta del país.
A parte del IPC General hay además El IPC subyacente. Es el anterior sin tener encuesta los productos básicos (no elaborados) y los productos energéticos. Esto hace que sea algo más bajo que el anterior y más estable. Estos productos, tienen mucho peso en el índice, porque también lo tienen en la economía y fluctúan
en orden a un mercado propio, muy cambiante.
Por último, hay otro al que llamamos IPC Armonizado, que se creó para poder comparar el IPC entre países. Este es el que se usa cuando se habla de IPCs en la UE.

Entrevistador: Ha quedado claro el IPC. ¿Por dónde continuarías ahora?
AEE: ¿Qué tal el PIB? También es bastante televisivo. De hecho, los últimos datos nos los dieron la semana pasada.
¿Por qué es importante? Porque es el indicador que utilizamos para medir la riqueza del país. Si el PIB crece se considera que el país aumenta su riqueza, si es al revés disminuye y, por tanto, el país es más pobre.
El PIB per cápita trata de ajustar ese indicador al nivel de población que tenga cada país en una distribución homogénea de esa riqueza.
Así, dos países pueden tener el mismo PIB, pero será más rico el que menos población tenga, porque su población tendrá mas poder adquisitivo.

Entrevistador: ¿Cómo se calcula?
AEE: El PIB es el producto interior bruto. Es decir, calcula la actividad económica realizada dentro del país, y al ser “bruto” no tiene en cuenta los consumos de capital.
Cuando hablamos interior, quiere decir no tiene en cuenta la producción de nuestras empresas en el extranjero.
Cuando hablamos de “bruto”, es porque no incluimos el consumo de capital, es decir el desgaste de los bienes de producción.
El PIB no incluye ni las actividades ilícitas ni las actividades no remuneradas. Ejem, la venta de droga o servicios realizados por ONG´s.

Entrevistador: ¿Para qué sirve?
AEE: Es un indicador de la actividad económica y nos ayuda a saber si el enfermo es activo y se mueve o es sedentario y pasivo.
No es lo mismo tratar a un enfermo activo que a uno que esta postrado.
Vuelve a ser un indicador para saber ¿cómo de malita está la economía?
Como índice matemático que es, es limitado pero no por ello deja de ser una forma de medir válida.
Cierto es que no hace mención a la distribución de esa riqueza en el país. Tampoco tiene en cuenta el desgaste medioambiental. Cuando explotamos nuestros recursos naturales aumentamos el PIB, pero ¿a qué coste? O no considera el trabajo voluntario o la economía sumergida
Podremos ponerle pegas al PIB cuando este crece, pero cuando decrece es síntoma claro y evidente de decadencia de la economía.

Entrevistador: ¿Cómo nos afecta el PIB?
AEE: Vamos a enlazar el desempleo que hemos visto el día anterior, con el PIB que acabamos de ver,
puesto que ambos están bastante relacionados. Cuando crece el PIB es un medio para que aumente el número de personas empleadas, puesto que, en principio, para producir más necesitamos más personas que estén trabajando.
Y digo en principio, porque si aumentamos la productividad y producimos más y mejor, no aumentaremos tanto el empleo, en términos de cantidad.
Y digo en principio, porque si aumentamos la producción y mejoramos el producto, aumentamos su competitividad frente al resto y aumentaremos así la demanda del mismo y no solo en país, sino, lo que es más importante, en el mundo. Entonces sí generaremos más empleo y de más calidad. Cuando me refiero a más calidad en el empleo, me refiero a que será más cualificado y especializado, mejorando su estabilidad.
La conclusión es muy sencilla: incrementar el PIB podrá o no aumentar el empleo, ahora si el PIB decrece no es posible aumentar el empleo.
La reflexión anterior me va a llevar a la balanza comercial.

Entrevistador: ¿Qué es la balanza comercial?
AEE: La balanza comercial es la diferencia entre exportaciones e importaciones.
Si el conjunto del Estado, ciudadanos, empresa y gobiernos compramos más bienes producidos fuera que los que nos compran producidos dentro, tenemos un déficit en dicha balanza.
Sí, por el contrario, consumimos nuestros productos y conseguimos que el resto del mundo los consuma también en mayor cantidad que los productos traídos de fuera, tendremos superávit en dicha balanza.
Esto no quiere decir que tengamos que consumir nuestros productos, por el hecho de ser nuestros. Tenemos que consumir los mas competitivos, sean nuestros o no. Ahora eso sí, tenemos que conseguir que los nuestros sean los mejores y que no solo los consumamos nosotros sino el resto del planeta.
Entonces, y enlazando con la reflexión anterior, así aumentaríamos el empleo, en términos de cantidad y calidad, y aumentaríamos también nuestro PIB.